Amianto: Cómo contamina el medio ambiente

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Durante el siglo XX, el amianto se consideró un material “mágico” por ser prácticamente indestructible. Sin embargo, esa misma capacidad de resistencia lo ha convertido en una amenaza potencial para personas y ecosistemas. Sus fibras, de gran toxicidad y capacidad carcinogénica, pueden permanecer suspendidas en el aire, sumergidas en el agua y depositadas en el suelo sin degradarse durante décadas.

En este artículo detallamos cómo el amianto afecta a los diferentes elementos del medio ambiente: sus riesgos en el aire, el suelo o el agua. También exploramos las principales fuentes de contaminación y la necesidad de una manipulación con protocolos de seguridad rigurosos.

¿Cómo afecta el amianto o asbesto al medio ambiente?

El amianto o asbesto afecta al medio ambiente a través de la liberación de microfibras muy ligeras que se transportan fácilmente por el aire y el agua. Debido a que es químicamente inerte y prácticamente indestructible, una vez que se dispersa en la naturaleza, no se biodegrada ni desaparece, convirtiéndose en un residuo tóxico muy persistente.

Este proceso de contaminación ocurre cuando el material se manipula, se rompe o se degrada por la erosión. Las fibras quedan en suspensión y pueden ser inhaladas por seres humanos y animales; al depositarse en los pulmones causan daños irreversibles. La dificultad de detección es crítica, ya que las enfermedades pueden tardar más de 30 años años en manifestarse tras una exposición inicial exhaustiva y sostenida en el tiempo.

Amianto en el aire

El amianto llega al aire mediante el desprendimiento de partículas de materiales degradados, como la uralita, o por la erosión de yacimientos minerales naturales, lo que hace que las fibras floten a largas distancias. Al ser partículas tan livianas, el viento las esparce por el medio ambiente, contaminando el aire que respiran las personas y la fauna local.

Un ejemplo de este impacto ocurre durante los derribos de edificios antiguos sin protocolos de seguridad: una sola placa de fibrocemento rota puede liberar millones de fibras al aire, las cuales pueden viajar decenas de kilómetros. Esto pone de manifiesto la necesidad de seguir protocolos estrictos de seguridad a la hora de manipular el amianto.

Amianto en la tierra

El amianto contamina la tierra cuando las fibras suspendidas en el aire se asientan sobre el suelo o cuando materiales enterrados se degradan, liberando partículas que se mezclan con el sustrato. La peligrosidad en el suelo depende de si el material es friable (se desmorona con la mano) y de si se encuentra en la superficie expuesto al viento o bajo tierra.

Si se detecta amianto en un terreno, se debe aislar la zona para evitar que se pise el material, mantener el suelo húmedo para que el polvo no vuele y cubrirlo hasta que una empresa especializada realice la retirada.

Consulte: Cómo Funciona la Retirada de Amianto

Amianto en el agua

El amianto en el agua sucede desde las redes de abastecimiento. En España existen más de 40.000 metros de tuberías de fibrocemento con amianto que transportan agua potable y que pueden desprender fibras por corrosión. Sin embargo, no hay evidencia científica de que la ingestión de amianto sea peligrosa —habría que ingerir cantidades inhumanas. No obstante, se sugiere filtrar el agua por mera precaución.

Consulte: Ingerir o beber amianto: ¿Es peligroso?

¿Cuáles son las fuentes de contaminación de amianto?

Las fuentes de contaminación de amianto se dividen en dos: naturales y antropogénicas. Las primeras se producen por afloramientos geológicos, es decir, que el amianto queda descubierto de forma natural desde su yacimiento. Las segundas son las derivadas de la construcción, la industria automotriz y la mala gestión de residuos.

Las actividades humanas son las más peligrosas debido a que la manipulación directa del material maximiza la liberación del polvo tóxico.

Fuente de Contaminación Tipo Impacto Principal
Construcción/Demolición Antropogénica Nubes de polvo en zonas urbanas
Vertederos Ilegales Antropogénica Contaminación de suelos y acuíferos
Industria Automotriz Antropogénica Polvo de frenos en carreteras
Minería y Erosión Natural Exposición ambiental crónica

Vertederos no autorizados

El amianto en vertederos no autorizados se convierte en un foco crítico de contaminación porque, al estar expuesto a la intemperie y sin control, el material se vuelve friable y sus fibras se dispersan con el viento. Además, existe un riesgo extremo en caso de incendio accidental, ya que las corrientes de aire caliente pueden lanzar fibras a la atmósfera que contaminan áreas de varios kilómetros a la redonda.

La normativa exige que el amianto se elimine en vertederos de residuos peligrosos autorizados, donde se sella herméticamente para evitar que contamine el subsuelo. Un vertido ilegal en un camino o descampado constituye un riesgo ambiental penalizado por la ley.

Instalaciones con amianto

Las instalaciones con amianto contaminan el entorno cuando los materiales que lo contienen, como techos de uralita, aislantes de calderas o tuberías, llegan al final de su vida útil (unos 30-35 años) y empiezan a degradarse. En este estado, cualquier vibración o corriente de aire es suficiente para desprender partículas nocivas hacia el interior y exterior de los edificios.

Este problema no solo afecta a viviendas; barcos, ferrocarriles antiguos y fábricas textiles son puntos críticos. Por ejemplo, se estima que gran parte de los vagones de tren fabricados antes de los años 90 contienen amianto como aislante, el cual puede liberarse por la fricción y el movimiento constante.

Busca: Cómo retirar amianto en tu zona

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