¿Qué enfermedades genera el amianto?

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El amianto o asbesto es un mineral muy usado en materiales de la construcción cuya peligrosidad reside en su capacidad para fragmentarse en microfibras que, al ser inhaladas, se alojan de forma permanente en el tejido de los pulmones y otros órganos.

Genera enfermedades graves y potencialmente mortales, principalmente cáncer de pulmón, mesotelioma y asbestosis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que “la exposición laboral a este material provoca más de 200 000 defunciones, lo que representa más del 70% de las muertes por cáncer de origen laboral”.

En España, el amianto está prohibido desde 2002, pero se calcula que 40.000 personas ya han fallecido por esta causa. Actualmente, todavía existen unos 8,5 millones de toneladas de placas instaladas en edificios, colegios y redes de transporte que representan un riesgo latente si se manipulan sin control.

Este artículo detalla las patologías graves derivadas de su exposición, desde la asbestosis hasta distintos tipos de cáncer; y analiza por qué el amianto es cancerígeno y cómo afecta la salud de miles de trabajadores del sector de la construcción incluso décadas después de su manipulación.

¿Por qué el amianto es peligroso?

El amianto es peligroso porque sus fibras microscópicas, al ser inhaladas, se alojan en los alvéolos pulmonares y el organismo es incapaz de disolverlas o expulsarlas. Esta acumulación genera una irritación constante que deriva en cicatrices y fibrosis, lo que provoca daños irreversibles en la capacidad respiratoria de las personas.

Aunque el material esté en buen estado y no desprenda partículas, cualquier fricción, rotura o manipulación libera fibras que quedan en suspensión en el aire. Al ser inodoras e invisibles al ojo humano, pueden ser respiradas con facilidad.

Se ha comprobado que el riesgo es crítico en espacios cerrados con alta concentración. No obstante, al ser el amianto un contaminante por naturaleza, no existe un nivel de exposición que pueda considerarse totalmente inocuo para la salud.

¿Cuáles son las enfermedades asociadas al amianto?

Las enfermedades asociadas al amianto son sobre todo la asbestosis, el mesotelioma y el cáncer de pulmón, aunque también se sabe su conexión con otras afecciones como el cáncer de laringe.

El asbesto está clasificado como un cancerígeno humano del Grupo 1 por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por su siglas en inglés). Esto significa que existe evidencia suficiente de su capacidad para producir tumores malignos. A continuación detallamos las principales enfermedades que genera la exposición al amianto:

Asbestosis

La asbestosis es una enfermedad pulmonar crónica que aparece cuando las fibras de amianto alojadas en los pulmones producen cicatrices (fibrosis) que dificultan el funcionamiento normal de este órgano. Se produce únicamente por la exposición al asbesto, lo que la convierte en una patología de origen eminentemente laboral. También causa rigidez en los órganos y dificulta la expansión del tórax al respirar.

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Mesotelioma

El mesotelioma es un tipo de cáncer agresivo que afecta al tejido que recubre la mayoría de los órganos internos (mesotelio). El 80% de los casos tienen antecedentes directos de exposición al amianto y puede manifestarse como mesotelioma pleural (pecho) o peritoneal (abdomen), aunque este último es menos frecuente.

Conoce más sobre: Mesotelioma

Cáncer de Pulmón

El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte vinculada al asbesto. Se estima que genera seis veces más casos que el mesotelioma. Aunque la causa de este cáncer se asocia a menudo con el tabaquismo, la relación entre el cáncer de pulmón y el amianto ha sido confirmada por la ciencia. Muchos casos muestran periodos de latencia de entre 15 y 40 años con presencia de fibras de amianto en los pulmones.

Otras afecciones por Amianto

Existen otras afecciones por amianto como el cáncer de laringe, cuya vinculación fue ratificada por el Tribunal Supremo. Asimismo, se estudia su relación con el cáncer de ovario y tumores en el sistema digestivo (estómago y colon), aunque las evidencias en estos órganos son menos concluyentes que aquellas en el sistema respiratorio.

¿Quién puede padecer una enfermedad por asbestos?

Puede padecer una enfermedad por asbestos cualquier persona que trabaje en entornos donde se manipule material con amianto o se encuentre cerca de puntos de extracción de fibras. Esto incluye especialmente a trabajadores de la construcción, astilleros, y trabajadores de fábricas de fibrocemento anterior a 2002.

Electricista trabaja instalando un sistema eléctrico en una casa bajo reforma

¿Cómo se manifiesta el amianto en el cuerpo?

El amianto se manifiesta en el cuerpo a través de diferentes síntomas que aparecen luego de periodos de latencia de hasta 40 años.

La principal manifestación clínica de la asbestosis, por ejemplo, es la disnea (dificultad respiratoria) y la tos seca, que suelen aparecer tras 15 o 20 años de estar en contacto frecuente con el mineral. En exámenes médicos, se detecta una disminución en la capacidad de difusión pulmonar.

Por su parte, el mesotelioma pleural suele manifestarse con dolor torácico intenso y acumulación de líquido en la pleura.

¿Qué pasa si respiro un poco de amianto?

Si respiras un poco de amianto de forma aislada y puntual no debes generar ninguna patología inmediata, ya que las enfermedades requieren de una exposición prolongada y recurrente. Sin embargo, los síntomas no son inmediatos y pueden tardar más de una década en aparecer, por lo que siempre se recomienda evitar cualquier tipo de inhalación.

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¿Cómo saber si tengo amianto en el cuerpo?

No es posible saber si tienes amianto en el cuerpo porque no existe un test de diagnóstico inmediato para detectar las fibras tras una exposición reciente. La presencia de amianto solo se hace evidente mediante radiografías de tórax o tomografías una vez que la enfermedad ha comenzado a generar daños físicos o fibrosis en el tejido pulmonar.

¿Cuánto tiempo hay que estar expuesto al amianto para que sea peligroso?

El tiempo que hay que estar expuesto al amianto para que sea peligroso es difícil de determinar. No existe un umbral de seguridad establecido y su riesgo depende de la concentración de fibras y la frecuencia de contacto.

Factores como ser fumador multiplican el riesgo de cáncer, y la acumulación de fibras en el cuerpo es irreversible a lo largo de la vida.

En España y la UE, se había establecido un límite de exposición profesional al amianto de 0,1 fibras por centímetro cúbico (f/cm3) de aire, que se mide como media ponderada en 8 horas. Pero esto está en proceso de endurecimiento ya que se ha reducido el límite de exposición a 0,01 f/cm3 (diez veces inferior).

Un hombre de camisa azul tiene la mano en su pecho. Está adolorido.

¿Cómo se cura una enfermedad por amianto?

Una enfermedad por amianto no se cura debido a que las fibras no pueden ser eliminadas de los tejidos. El tratamiento médico es paliativo, enfocado en mejorar la calidad de vida.

Ante la sospecha de haber contraído una patología laboral, es el médico de cabecera o el servicio de prevención quien se encarga de notificar la enfermedad del amianto a las autoridades sanitarias competentes para iniciar el proceso de reconocimiento oficial.

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