Peligros del amianto y su exposición
Todos hemos escuchado hablar de las enfermedades que causa el amianto: asbestosis, mesotelioma y cáncer de pulmón, entre otras. Todos somos conscientes de que este material, que fue usado ampliamente en la construcción por sus excelentes propiedades y precios económicos, ha sido prohibido y su retirada se ha vuelto una prioridad legal para preservar la salud humana.
Pero, ¿cuán peligroso es exactamente el amianto? ¿Es nocivo si lo respiro una vez? En este artículo respondemos a estas y otras interrogantes relacionadas con los peligros del amianto: cuándo representa un riesgo, cómo evitarlo, cuánto tiempo hay que estar expuesto para sufrir las consecuencias o cuánto tardan las enfermedades en aparecer.
¿Cuándo es peligroso el amianto?
El amianto es peligroso cuando libera fibras al aire y las personas las inhalan en altas cantidades y de manera sostenida en el tiempo. Los riesgos aumentan según el estado de descomposición en el que se encuentre el material y dependiendo de si está en interiores o al aire libre.
El periodo de vida útil de los materiales con amianto ronda los 30 años. Sin embargo, este tiempo varía según las características del material y su grado de exposición a agentes externos como la lluvia, el viento o el sol, que tienden a acelerar su descomposición.
¿Cuánto tiempo es peligroso respirar amianto?
Es peligroso respirar amianto durante largos periodos de tiempo y en altas concentraciones de manera sostenida. Aunque no existen estudios médicos que determinen la cantidad mínima exacta de fibras que debe inhalar un individuo para enfermar, se sabe que respirar entre 6,57 y 0,20 fibras por mililitro al año ya es suficiente para causar enfermedades como el mesotelioma o la asbestosis.
Además, hay estudios que sugieren que los portadores del gen BAP1 tienen entre un 10% y un 20% más de probabilidades de contraer una enfermedad relacionada con la exposición al asbesto.
La legislación laboral actual estipula que la exposición al amianto es peligrosa cuando la concentración en el aire es superior al valor límite ambiental de exposición diaria, el cual se fija en 0,01 fibras por centímetro cúbico por cada 8 horas.
¿Es peligroso el amianto al aire libre?
El riesgo del amianto al aire libre es mucho menor que en espacios cerrados, ya que las fibras se dispersan rápidamente con el viento. No obstante, no es completamente inofensivo; depende de la friabilidad del material (es decir, de si desprende más o menos fibras), así como del tiempo y la cantidad de exposición al mismo. Nuestra recomendación es evitarlo a toda costa.
¿Cuánto tarda en afectar el amianto?
El amianto tarda en afectar al cuerpo humano entre 20 y 50 años tras una exposición sostenida en el tiempo. Esto puede variar en función de la enfermedad; por ejemplo, el cáncer de pulmón suele aparecer en un plazo máximo de unos 30 años, mientras que el mesotelioma puede tardar más.
Un estudio realizado en 58 279 hombres analizó el periodo de latencia de 2107 casos que padecieron cáncer de pulmón, 145 de mesotelioma y 184 de carcinoma de laringe, monitorizando su evolución desde 1984 hasta 2006. Esta investigación en particular es relevante por ser la de mayor periodo de estudio, confirmando en tiempo real los periodos de latencia del amianto.
Consulta: Enfermedades que genera el amianto
¿Es posible estar expuesto al amianto y no enfermar nunca?
Es posible estar expuesto al amianto y no enfermar nunca si dicha exposición ha sido corta y en bajas concentraciones. Es muy poco común que por una exposición puntual se desarrolle alguna patología. Muchas personas que han respirado amianto una sola vez se preocupan, pero a menos que haya sido una cantidad ingente de material, no debería suponer un riesgo.
Podemos, por tanto, distinguir entre dos tipos de exposición al amianto:
- Exposición a corto plazo: Se refiere a cualquier contacto con el material durante un periodo breve, normalmente de pocos días. En estos casos es muy poco probable que existan riesgos para la salud, aunque siempre dependerá de la concentración de amianto que se haya inhalado.
- Exposición a largo plazo: Se define como aquella que se prolonga más allá de unos pocos días. Cuanto mayor sea el tiempo de exposición a las partículas de amianto suspendidas en el aire, mayor será la probabilidad de contraer una enfermedad relacionada, especialmente si no se utiliza ningún tipo de protección.
- Exposición de una sola vez: Una duda muy frecuente es si existen consecuencias por inhalar fibras de amianto en una única ocasión. La respuesta corta es no, a menos que se haya estado expuesto a una concentración extremadamente alta de fibras.
Consulta: ¿Es peligroso respirar amianto una vez?
¿Dónde puedo estar expuesto al amianto?
Puedes estar expuesto al amianto en cualquier lugar donde haya un material con fibras de asbesto en descomposición. También es posible encontrarlo en la naturaleza, ya que es un mineral que se extrae de la tierra, pero no presenta ningún riesgo si no se manipula.
La exposición al amianto puede clasificarse en laboral, paralaboral o ambiental:
- Exposición laboral: Es aquella en la que se produce un contacto directo mediante la manipulación del material. Un ejemplo de ello son los trabajos en empresas de retirada de amianto, la minería del asbesto o, antiguamente, la actividad en los talleres mecánicos.
- Exposición paralaboral o doméstica: Se produce de forma indirecta en el entorno cotidiano, ya sea en la vivienda habitual, en los edificios de comunidades de vecinos o incluso en los colegios.
- Exposición ambiental: Es la menos peligrosa de todas y ocurre cuando el material se encuentra en su estado natural en el medio ambiente, sin manipulación humana.
¿Cuál es la mejor manera de protegerse del amianto?
La mejor manera de protegerse del amianto es contratando a una empresa especializada en la retirada de este material. Si sospechas que puedes estar expuesto a cualquier tipo de material que contenga amianto —como las famosas placas de uralita instaladas antes de 2002—, nuestra recomendación es que acudas a profesionales y nunca intentes retirarlo por ti mismo.
En España, según el RD 396/2006, solo las empresas inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA), debidamente formadas y con sus planes de trabajo aprobados, están capacitadas legalmente para ejercer esta labor.