Centro de Trabajo de Amianto: lo que debes saber

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Si gestionas una empresa constructora, sabes que la palabra “amianto” activa de inmediato todas las alertas normativas. La legislación española, bajo el Real Decreto 396/2006, establece que la manipulación de este material —también conocido como asbesto— no se trata como una actividad de obra común, ni siquiera como una reforma convencional. Requiere de protocolos estrictos de seguridad.

En este artículo vamos a aclarar un término que suele generar confusión en las oficinas técnicas y las inspecciones de trabajo: el centro de trabajo de amianto. Qué es exactamente, cómo se define ante la ley y qué implicaciones tiene para la seguridad de una obra.

¿Qué es un Centro de Trabajo de Amianto?

Un centro de trabajo de amianto es cualquier localización física, delimitada en el espacio y en el tiempo, donde se vayan a realizar actividades de retirada, mantenimiento, confinamiento, desmantelamiento o demolición de materiales que contengan amianto.

A efectos de prevención de riesgos laborales y salud pública, un centro de trabajo de amianto no es una oficina fija ni la sede social de la constructora. Para una empresa, esto significa que cada obra o intervención es, en sí misma, un centro de trabajo independiente.

Si una empresa tiene su sede central en Madrid, pero le han encomendado la sustitución de las bajantes de fibrocemento en un edificio residencial en Málaga, ese edificio de Málaga se convierte en un centro de trabajo de amianto a ojos de la Autoridad Laboral desde el momento en que se interviene el material.

¿Cuántas zonas componen el Centro de Trabajo?

Tres zonas componen el Centro de Trabajo y garantizan la delimitación de los diferentes espacios donde se van a manipular los materiales tóxicos: La zona de exclusión, la unidad de descontaminación y la zona de almacenamiento temporal.

Las características de cada zona son las siguientes:

  • La Zona de Exclusión (o Zona de Trabajo): Es el área confinada —muchas veces mediante burbujas de polietileno y depresores de aire— donde se está manipulando la uralita, los aislamientos o los flocados. Solo puede acceder personal especializado, con equipos de protección individual (EPIs) específicos y el correspondiente reconocimiento médico.
  • La Unidad de Descontaminación: Una cabina técnica (normalmente de tres o cinco etapas) con duchas y sistemas de filtrado de agua. Es el único punto de entrada y salida obligatorio para los operarios. Nadie puede abandonar la zona de exclusión sin pasar por este proceso de descontaminación.
  • La Zona de Almacenamiento Temporal: El espacio reservado, perfectamente señalizado y protegido dentro del perímetro, donde se depositan los residuos ya embalados, encapsulados y etiquetados con el pictograma oficial del amianto, listos para su retirada definitiva.

La normativa exige un despliegue de medios técnicos muy específico cuyo objetivo es garantizar que las fibras de asbesto no salgan al exterior y afecten a terceros o al entorno.

¿Cuáles son las implicaciones legales?

Las implicaciones legales de abrir un centro de trabajo de amianto por parte de una empresa son el cumplimiento de los protocolos de seguridad y de la normativa vigente. En el caso de España, la empresa debe tener al día lo siguiente:

  1. Inscripción en el RERA: La empresa que ejecute los trabajos debe estar inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto de la comunidad autónoma correspondiente.
  2. Aprobación del Plan de Trabajo: Antes de mover un solo gramo de material, la Autoridad Laboral debe aprobar un Plan de Trabajo general o específicopara ese centro de trabajo concreto si el área es mayor a 100 m2. Este plan detalla los métodos de trabajo, las medidas de seguridad y el cronograma de la intervención.
  3. Mediciones de higiene industrial: Durante y al finalizar los trabajos, es preciso realizar muestreos personales y ambientales para medir la concentración de fibras de amianto en el aire, garantizando que la zona queda limpia (índice de descontaminación) antes de reabrir el espacio al público general.

¿Qué implica esto para las empresas?

Identificar la tipología del material (friable o no friable), delimitar correctamente el centro de trabajo, redactar el Plan de Trabajo y coordinar a los técnicos de prevención es una cadena de pasos donde un solo error de forma o de procedimiento puede tener repercusiones legales y de salud e incluso penalizaciones si la esto conlleva infracciones.

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