¿En qué consiste el nuevo método de análisis de amianto?
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) ha publicado el nuevo método MTA/MA-051/A26 para medir la concentración de fibras de amianto en el aire. El método sustituye al MTA/MA-051/A04, que hasta ahora ha servido para determinar el nivel de riesgo de los trabajadores expuestos al material cancerígeno.
El cambio viene dado por la actualización del valor límite ambiental de exposición diaria adoptado por el INSST para 2026, que se ha reducido de 0,1 a 0,01 fibras por centímetro cúbico de aire, un valor diez veces menor que el anterior. Medir concentraciones tan bajas obliga a revisar cómo se toman las muestras, qué volumen de aire se aspira y cómo se controla la calidad del resultado.
En este artículo analizamos los principales cambios en la actualización del método de medición de fibras de amianto, partiendo de su definición y viabilidad. También veremos por qué es relevante, qué métodos se han utilizado hasta ahora y qué implicaciones prácticas tendrá esta actualización para las empresas desamiantadoras.
¿Qué es el análisis de amianto en el aire?
El análisis de amianto en el aire es un procedimiento destinado a medir la concentración de fibras respirables presentes en el ambiente laboral. Se analiza, en concreto, el aire que respira el trabajador para comprobar si hay fibras suspendidas y en qué cantidad.
El nuevo método del INSST define como fibra respirable la partícula con una longitud superior a 5 micrómetros, un diámetro inferior a 3 micrómetros y una relación longitud-diámetro superior a 3. El procedimiento consiste en hacer pasar un volumen conocido de aire por un filtro de membrana, transparentar ese filtro en laboratorio y contar las fibras observadas al microscopio de contraste de fases. Con ese recuento y el volumen de aire aspirado se calcula la concentración final en fibras por centímetro cúbico.
Consulte: Cómo medir el amianto en el aire
¿Por qué es pertinente realizar un análisis de amianto en el aire?
Es pertinente realizar un análisis de amianto en el aire para evaluar los riesgos para la salud y garantizar que un espacio esté libre de fibras de asbesto. Permite verificar la efectividad de las medidas de prevención y confirmar la ausencia de contaminación residual tras manipular o retirar materiales para proteger la salud de los trabajadores expuestos al material.
En España, el Real Decreto 396/2006 exige que, en las actividades que puedan implicar exposición al amianto, la evaluación de riesgos incluya la medición de la concentración de fibras en el aire del centro de trabajo y su comparación con el valor límite ambiental. También establece que las evaluaciones deben repetirse cuando cambie el procedimiento, la actividad o las condiciones de trabajo de forma que pueda variar la exposición. Además, el análisis debe ser realizado por laboratorios especializados reconocidos formalmente por la autoridad laboral competente.
Consulte: Normativa del Amianto
¿Cuál ha sido el método de referencia para medir amianto hasta ahora en España?
Hasta ahora, el método de referencia para medir amianto en España ha sido el MTA/MA-051/A04, publicado por el entonces INSHT. Es un método “multifibra”, es decir, puede emplearse para evaluar fibras de amianto y también otras fibras naturales, artificiales o sintéticas presentes en el aire. Se basa, igual que el nuevo procedimiento, en la captación en filtro de membrana y el recuento mediante microscopía óptica de contraste de fases.
La microscopía óptica de contraste de fases es una técnica ampliamente extendida en higiene industrial porque permite obtener un índice de exposición de forma relativamente ágil y comparable. Sin embargo, tiene una limitación importante: cuenta fibras que cumplen los criterios dimensionales, pero no puede identificar con certeza su naturaleza mineralógica. El propio INSST señala que, cuando se necesita identificar el tipo o la naturaleza de las fibras, deben emplearse técnicas complementarias como la microscopía electrónica, la difracción de rayos X o la espectroscopía infrarroja.
¿Cuál es el nuevo método de análisis que ha anunciado el INSST?
El nuevo método que ha anunciado el INSST es el MTA/MA-051/A26. La institución lo presenta como sustituto del MTA/MA-051/A04 para determinar la exposición laboral a fibras de amianto. Su publicación responde directamente a la necesidad de adaptar la medición al nuevo valor límite ambiental de exposición, que es 10 veces más bajo (0,01 fibras/cm³).
En la práctica, el proceso sigue una secuencia clara:
- Se coloca un filtro de membrana de mezcla de nitrato y acetato de celulosa en el muestreador.
- Una bomba aspira aire a un caudal controlado y las fibras quedan retenidas en el filtro.
- Posteriormente el filtro se transparenta con vapor de acetona, se prepara con triacetina y se observa al microscopio con unos 500 aumentos.
- Las fibras se cuentan en campos seleccionados de forma aleatoria y el resultado se expresa en fibras/cm³ de aire.
La novedad decisiva está en las condiciones de muestreo. Para exposiciones diarias, el A26 recomienda bombas tipo P capaces de trabajar a caudales de entre 7 y 10 litros por minuto, durante un máximo de 240 minutos o durante la duración real de la exposición. El volumen recomendado se sitúa entre 1.600 y 2.000 litros, porque a mayor volumen de aire muestreado, mayor capacidad para cuantificar concentraciones bajas.
Consulte el documento oficial del INSST: Nuevo método para determinar la exposición de los trabajadores a fibras de amianto
Principales diferencias entre el método nuevo y el anterior
Las principales diferencias entre el método anterior y el nuevo se encuentran en el enfoque de medición. El A04 es un método más flexible y multifibra, pensado para adaptar el caudal y la duración de la muestra a la concentración esperada. Recomendaba habitualmente caudales entre 0,5 y 2 litros por minuto, aunque permitía aumentarlos en determinadas circunstancias. El A26 se centra específicamente en el amianto y fija una estrategia mucho más exigente para aspirar grandes volúmenes de aire y mejorar la cuantificación de concentraciones bajas.
La actualización también introduce una lectura más realista de las limitaciones del método. El A26 indica que, incluso trabajando con los volúmenes más altos factibles en una jornada de cuatro horas, el procedimiento presenta grandes dificultades para determinar concentraciones medias inferiores al 20 % del VLA-ED de 0,01 fibras/cm³. Es decir, el método mejora la capacidad de medición, pero no elimina las limitaciones inherentes a la microscopía óptica y al volumen de aire que puede aspirarse de forma viable.
Para poder calcular de manera fiable la décima parte del valor límite ambiental (el 10% del VLA), la normativa aconseja forzar los equipos de medición. Se recomienda alcanzar un volumen cercano a los 2.000 litros de aire muestreado (por ejemplo, manteniendo los equipos encendidos durante 240 minutos a caudales de entre 7 y 9 l/min).
Además, el nuevo protocolo refuerza la trazabilidad: exige verificar el caudal antes y después del muestreo, rechazar la muestra cuando la diferencia sea superior al 5 %, realizar controles con blancos de lote y de campo, comprobar el ajuste del microscopio en cada jornada y verificar la visibilidad antes de las sesiones de recuento.
¿Qué implica el nuevo método de medir amianto para las empresas especializadas?
El nuevo método de medir amianto implica para las empresas especializadas una revisión de sus protocolos de medición. No basta con disponer de bombas de muestreo: deberán comprobar que sus equipos pueden mantener caudales de al menos 7 l/min durante el tiempo requerido, con una estabilidad suficiente y sin que el filtro se atasque. Esto obliga a prestar más atención al estado de las bombas, la compatibilidad entre equipo y filtro, la calibración de los medidores de caudal y las condiciones de polvo de cada trabajo.
También puede afectar a la logística de obra. En determinados trabajos será necesario programar los muestreos de forma que cubran el periodo de exposición representativo, prever equipos de sustitución, controlar las cargas de batería y definir adecuadamente la ubicación de las muestras personales y de punto fijo. La toma de muestras deja de ser un trámite documental y pasa a tener un peso mayor en la planificación preventiva del trabajo.
En el plano operativo, las empresas tendrán que coordinarse estrechamente con el servicio de prevención y con laboratorios especializados. Los resultados deben ser interpretados dentro del contexto real de la intervención: tipo de material, procedimiento de retirada, eficacia del confinamiento, ventilación, limpieza, uso de equipos de protección y posibles incidencias. Un dato aislado no sustituye a una evaluación de riesgos bien diseñada, pero puede revelar que las medidas de control deben reforzarse o modificarse.