Amianto: Origen e Historia

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El asbesto, un material constructivo compuesto por varios tipos de minerales fibrosos naturales, fascinó durante décadas al mundo por sus propiedades incombustibles y su resistencia al calor y a los ácidos. Considerado en su momento el “material milagro”, hoy en día sabemos que es peligroso para la salud pública, lo que ha transformado por completo la forma en que rehabilitamos nuestros edificios.

En este artículo repasaremos la apasionante y a la vez trágica historia del amianto —como también se le conoce al asbesto—, desde sus primeros usos en la antigüedad hasta su prohibición y los retos que afrontamos hoy en día. Conoceremos sus yacimientos históricos, su impacto en España y cómo la normativa actual nos empuja a eliminar definitivamente este peligroso material de nuestros edificios.

¿Cuándo se empezó a usar el amianto?

El amianto se empezó a usar desde la Edad de Piedra. Los arqueólogos han documentado vestigios de fibras utilizadas para fabricar mechas resistentes en lámparas primitivas. Las civilizaciones antiguas no tardaron en adorar este material “mágico” por su capacidad para soportar el fuego directo sin consumirse, empleándolo en rituales y utensilios domésticos. Para comprender mejor su evolución, podemos desglosar su trayectoria histórica en tres etapas fundamentales:

Edad Antigua

Durante este periodo, los egipcios utilizaban telas de asbesto para envolver los cuerpos embalsamados de los faraones, protegiéndolos del deterioro. En Finlandia se mezclaba con arcilla para reforzar vasijas, mientras que griegos y romanos tejían manteles y sudarios funerarios que arrojaban al fuego para limpiarlos, saliendo estos completamente intactos. Sin embargo, autores como Plinio el Viejo y Estrabón ya documentaron de forma temprana una extraña enfermedad pulmonar en los esclavos que trabajaban tejiendo estas fibras.

Edad Media

El uso del mineral continuó de formas muy curiosas; se dice que el rey Carlomagno impresionaba a sus invitados con un mantel de amianto incombustible. Durante las Cruzadas, los caballeros usaban catapultas para lanzar bolsas en llamas envueltas en este material sobre las murallas enemigas. Más adelante, en el siglo XIII, el célebre viajero Marco Polo visitó minas en China para desmitificar la creencia popular de que el asbesto provenía del pelaje de un lagarto lanudo mitológico.

Edad Moderna

Con la llegada de la Primera Revolución Industrial, su explotación se volvió masiva. Se convirtió en el aislamiento estrella para calderas, turbinas y generadores eléctricos. A finales del siglo XIX, el austriaco Fritz Hatschek inventó las placas de fibrocemento, combinando cemento y amianto, dando pie a una presencia masiva de amianto en casas, cubiertas y tuberías. Lamentablemente, a la par de este crecimiento, el Dr. Montague Murray demostró formalmente en 1906 su vínculo directo con problemas de salud, y en 1924 el fallecimiento de Nellie Kershaw encendió las alarmas mundiales al ser la primera víctima oficial declarada de asbestosis laboral.

¿Cuándo se empezó a usar el amianto en España?

El amianto se empezó a usar en España en 1907 con la creación de la empresa Roviralta en Cerdanyola (Cataluña) la cual pasaría a llamarse Uralita en 1920. La popularidad de la marca fue tan arrolladora que casi todos conocen el material con ese nombre. El gran boom urbanístico del país se dio entre los años 60 y 70, utilizándose millones de metros cuadrados de fibrocemento para levantar barrios obreros enteros e instalar bajantes, depósitos y tejados.

El saldo de salud que ha dejado es desgarrador, ya que las enfermedades profesionales tardan décadas en manifestarse. Tras un goteo de restricciones que comenzó prohibiendo el amianto azul en 1984, la prohibición total de su comercialización y uso no llegó a España hasta junio de 2002. En la actualidad, el país se encuentra inmerso en una fase de gestión activa y eliminación obligatoria bajo la Ley 7/2022 de residuos, que exige la retirada programada de todo el material que haya superado su vida útil.

Consulte: Normativa del Amianto

¿Qué países todavía permiten el uso del amianto?

A pesar de la abrumadora evidencia científica sobre la letalidad del asbesto, su uso sigue estando permitido en grandes economías en desarrollo como Rusia, China, India y Brasil, además de otros muchos países de Asia y América Latina. En estas regiones se sigue utilizando masivamente debido a que es un material de construcción extremadamente barato, resistente y accesible para proyectos de infraestructura rápidos. El retraso en su prohibición en estas zonas se debe principalmente a la presión económica de los potentes lobbies mineros e industriales, que priorizan el rendimiento financiero a corto plazo por encima de los costes sanitarios futuros.

¿De dónde procedía la mayor parte del amianto?

Históricamente, los yacimientos comerciales más masivos se concentraron en puntos geográficos muy específicos. Países como Rusia (en la región de los Urales), Canadá (especialmente en la provincia de Quebec, donde en 1874 se abrió la primera mina comercial), China, Brasil y Sudáfrica lideraron la extracción mundial. Estos centros mineros alimentaron un mercado insaciable que vio su auténtico boom a mediados del siglo XX.

Durante su época dorada, la comercialización de este mineral estuvo dominada por grandes corporaciones internacionales y oligopolios que distribuían millones de toneladas anuales. El bajo coste de extracción en estos yacimientos masivos facilitó que el fibrocemento se convirtiera en la opción predilecta para la construcción global, ignorando los informes médicos que ya alertaban sobre el riesgo pulmonar de los trabajadores mineros.

Consulte: Amianto ¿Qué es?

Una lección histórica

La historia nos demuestra que lo que ayer parecía una solución constructiva perfecta, hoy es un grave problema de salud pública. El desgaste del material antiguo genera partículas microscópicas en el aire, por lo que saber como reconocer el amianto visualmente y entender qué enfermedades provoca (tumores, asbestosis y mesoteliomas) es vital para la seguridad de todos.

Como empresa comprometida con la edificación segura y sostenible, tenemos claro que no se puede demorar más la eliminación de este pasivo tóxico de nuestros hogares y ciudades. Ante la duda sobre la presencia de cubiertas o tuberías antiguas, delegar en profesionales que conozcan el protocolo de amianto de forma hermética y homologada es la única vía responsable para transformar nuestro pasado constructivo en un futuro completamente seguro.

Buscar: Empresas de retirada de amianto en mi zona

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